sábado, 2 de noviembre de 2013

Cachopo ibérico


¡Hola a tod@s!

Estrenamos nueva temporada con más recetas, más ganas y menos tiempo para subirlas... pero haré un esfuerzo para poneros al menos una a la semana.


Hoy tengo una receta típica asturiana, super fácil, e idónea para revivir a un muerto después de una larga noche de juerga: cachopo de ternera, queso y jamón ibérico. ¡Energy!

INGREDIENTES

Filetes de ternera (por favor, que sean buenos...)
Queso tierno
Jamón Ibérico
Pan rayado
Huevos
Harina
Pimientos rojos asados
Pimienta
Aceite
Azucar
Sal

Preparamos los filetes por parejas según su tamaño y los salpimentamos. El queso, en lonchas finas y cuanto más tierno mejor, para que se funda bien con el calor. Y el jamón, que sea ibérco, y mejor cortado a máquina en lonchas largas, para que nos abarque todo el filete.


Disponemos los filetes, y colocamos encima una capa de jamón.


Seguidamente ponemos una capa de queso.


Otra de jamón.


Y una última de queso.


Y tapamos con otro filete. Nos ayudamos con unos palillos, clavándolos cruzados, para que al freírlos no se nos desmonten.


Como veis, debido a un error logístico, he tenido que partir los cachopos a la mitad, ya que no tengo ninguna sartén en la que entren enteros. Rectificar es de sabios.


Ya que los tenemos montados, pasamos al rebozado. Primero harina, luego huevo batido y finalmente pan rayado. Vamos, como toda la vida.


Siempre me gusta hacer de más, ya que así preparados aguantan en la nevera unos días, perfectos para una cena entre semana rápida y contundente.


Ahora a freírlos. Aceite muy caliente hasta que estén bien doraditos, por los dos lados.


Cuando estén fritos, los retiramos a un recipiente con papel absorbente. ¡Acordaos de quitarle los palillos!


Mientras tanto, le vamos a dar un golpe en la sartén a unos pimientos rojos ya asados que he comprado. Un poco de aceite bien caliente, pizca de sal y una cucharada de azúcar. En 3 o 4 minutos ya podemos sacarlos y emplatar.


También le hubiera ido bien al cachopo unas patatas fritas, unos pimientos de padrón o una salsa de queso. ¡Espero ver vuestras propuestas!


Lo dicho, espero subir muy pronto más recetas que tengo preparadas.

¡Hasta la próxima!

domingo, 25 de agosto de 2013

Pollo agridulce


¡Hola a tod@s!

¡Por fin han llegado mis merecidas vacaciones! A ver si así tengo más tiempo para compartir con vosotros alguna receta más, porque este mes de agosto la verdad es que os he tenido un poco olvidados...


Pedazo de receta la que tenemos hoy, un pollo agridulce con verduras salteadas. ¡Mola!

INGREDIENTES:

2 traseros de pollo
4 zanahorias
1 cebolla
Harina
Especias variadas
Salsa soja
Vino blanco
Pimienta
Agua
Aceite
Azúcar
Sal


Lo primero que vamos a hacer es freír el pollo. Yo he usado los contramuslos de pollo ya fileteados (por que los tenía por casa así), pero si los tenéis troceados mejor que mejor. Eso si, deben estar limpios, sin piel y deshuesados.


Troceamos el pollo en porciones como de un bocado, salpimentamos los trozos y añadimos especias al gusto (yo he usado perejil, tomillo, jengibre y alguna más que ahora no me acuerdo). Vamos, las que tengáis por casa.


Enharinamos bien el pollo y ponemos a calentar abundante aceite. Podemos usar aceite de oliva, pero también de girasol, que es más barato y nos va a dar el mismo resultado.


Freímos bien el pollo en aceite muy caliente hasta que quede crujiente y doradito.


Reservamos en un recipiente con papel absorbente, para eliminar el exceso de aceite.


Ahora vamos a preparar un almíbar, con azúcar y un poco de agua. Para ello, ponemos una sartén grande a fuego medio-bajo y vamos incorporando el azucar poco a poco.


Vamos dejando que se vaya derritiendo mientras no paramos de moverlo, y continuamos agregando más azúcar


Cuando ya tengamos un caramelo espeso, añadimos un poco de agua para rebajarlo y tener así más cantidad. Calculad que necesitamos almíbar suficiente para todos los trozos de pollo.


Bueno, cuando tengamos listo el almíbar, incorporamos los trozos de pollo y mezclamos bien. Vamos a añadir a continuación medio vasito de vino blanco, y vamos a dejar que se cocine junto con el pollo, hasta que todo el alcohol se evapore.


Finalmente añadimos medio vaso de salsa de soja al conjunto, mezclamos bien y cocinamos unos minutos más.


Ya sabéis que nunca soy demasiado específico con las cantidades, más que nada porque siempre cocino a ojo, así que probad la salsa e id incorporando más soja, azúcar o agua según lo necesite.


Ahora vamos a preparar el acompañamiento, unas verduras salteadas. Cortamos en juliana la cebolla y las zanahorias en lonchas. Para los que no tengáis mucha maña con el cuchillo, podéis ayudaros de un pelapatatas.


Las salteamos en una sartén con un chorrito de aceite (de oliva, este sí) a fuego medio-fuerte, con una pizquita de sal y durante no mucho tiempo. Las verduras han de quedar "al dente", cocinadas pero no pasadas.


Una vez tengamos las verduras, solo nos quedaría montar el plato. Por cierto, si queréis darle el toque oriental definitivo al plato, podéis añadirle unas semillas de sésamo que le van genial (lástima que yo no tenía, son difíciles de encontrar: ¿alguien conoce algún sitio donde vendan?)


¡Y disfrutar comiéndolo!


Gracias como siempre a todos vosotros, fieles seguidores, pero esta vez quiero mandar muchos besos para Héctor e Irene, que son unos grandes de España y se lo merecen.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 31 de julio de 2013

Gazpacho de sandía


¡Hola a tod@s!

¡Uf! Vaya calores que hace. Voy a aprovechar el consejo que me dio mi amiguete Jose para subir una receta refrescante para estos veranos calurosos, un gazpacho de sandía sencillísimo de hacer. ¡Comenzamos!


INGREDIENTES

Media sandía verde (sin pepitas)
2 tomates gordos
1 cebolla
1 pimiento verde
1 diente de ajo
Vinagre
Aceite de oliva
Sal

Bueno, pues lo primero de todo, decirle a las más veteran@s y sabi@s del blog que ya saben hacer el gazpacho tradicional, que en esta receta solo cambiamos el pepino por la sandía, y no añadimos pan. Por lo demás, todo igual.


Como veis en la foto, los tomates que he usado para el gazpacho son de huerta, y bastante grandes, así que a lo mejor vosotros tenéis que emplear 3 o más. Lo que si es importante es que estén bien rojos y maduros, para que den mucho sabor y mucho color.

Antes de nada lavaremos bien todos los ingredientes. Troceamos en porciones medianas los tomates, la cebolla y el pimiento. Pelamos y lavamos el diente de ajo. Podéis quitarle la hebra que tiene en el centro, para que pique menos, aunque a mi me gusta mucho el sabor del ajo y se lo he echado entero.


Introducimos estos ingredientes en un recipiente y los trituramos bien, no os importe estar un ratito dándole a la batidora.


A continuación pasamos la mezcla por un colador, para eliminar los restos de piel y pepitas que hayan quedado, y que así el gazpacho quede más suave y finito. Si por el contrario no os importa encontraros tropezoncillos en el gazpacho, omitid este paso.


Añadimos una pizca de sal, un par de cucharadas de vinagre y un chorrito de aceite de oliva. Batimos de nuevo.


Ya solo nos queda añadir la sandía. Yo he usado media sandía de las verdes, que no tienen pepitas, o tienen muy pocas. Si usáis de las sandías oscuras de toda la vida, deberéis quitarle las semillas antes.


Si tenéis cuchara para sacar bolas de helados, podéis hacer unas cuantas para luego decorar el plato. Las hay más chiquitas, más recomendables para estas moñadas, pero yo no encontraba la mía y las hice así.


En cuanto a la cantidad, os recomiendo que vayáis agregando la sandía poco a poco, y así podéis probar con el equilibrio de sabores entre el gazpacho y la sandía. Trituramos bien todos los ingredientes, añadimos un poco de agua si vemos que la mezcla queda muy densa (a mi esta vez no me ha hecho falta), y lo ponemos a enfriar en la nevera.


Y cuando esté bien fresquito, sólo queda disfrutar de este sorprendente plato, refrescante y muy rico.


Bueno, pues por hoy nada más, solo agradeceros como siempre que sigáis visitando el blog, dándome sugerencias y animándome a seguir con esta pequeña aventura. Y por supuesto, mi saludo especial de esta semana, que va para las dos mujeres que más alegrías y satisfacciones me dan en la vida: la mejor madre y la hija más guapa.

¡Hasta la próxima!